Cuando era niña, Rowling disfrutaba de escribir historias fantásticas, las cuales a menudo se las relataba a su hermana. «Todavía puedo recordar cuando le conté una historia en la cual ella se caía en una conejera y era alimentada con frutillas por la familia de conejos que vivía allí», recuerda Joanne. «La primera historia que escribí en mi vida (cuando tenía cinco o seis años) fue sobre un conejo llamado Rabbit. Tenía sarampión y era visitado por sus amigos, incluyendo una abeja gigante llamada Miss Bee».
A los nueve años de edad, Rowling se mudó a Tutshill, en Gloucestershire, cerca de Chepstow, Gales. Cuando era adolescente, su tía abuela le dio una vieja copia de la autobiografía de Jessica Mitford, Hons and Rebels. Mitford se convirtió en la heroína de Rowling, y Rowling subsecuentemente leyó todos sus libros. Escritora británica Joanne Kathleen Rowling se ha hecho célebre por su serie de novelas dedicadas a las aventuras de Harry Potter, que se ha convertido en uno de los mayores fenómenos literarios de la historia. Las aventuras del héroe infantil Harry Potter, niño huérfano con poderes mágicos capaz de evadirse a voluntad a un mundo de fantasía, consiguieron batir todos los récords de ventas en la literatura del género, aunque muchos críticos se mostraban reacios a encasillar los libros de Rowling como cuentos para niños, como ocurriera con el famoso Tom Sawyer de Mark Twain. La persona que ha hecho posible que muchos niños y adolescentes prefieran leer un libro a pasar las horas muertas delante del televisor es una tímida británica que se propuso escribir siete entregas de la serie, que equivalen a los cursos que el protagonista debe superar en la escuela de magia y hechicería a la que asiste cuando se escapa de la horrible realidad cotidiana en casa de sus mezquinos tíos.UN GRAN, GRAN ABRAZO DE ANÓNIMO.
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